El deporte ecuatoriano aún no gana el partido contra la homofobia

Gabriel Esmeraldas era cinturón negro de taekwondo, federado de su provincia de Manabí y hasta campeón nacional en tres ocasiones. Sin embargo, cuando tenía apenas 15 años, decidió dejar de asistir a sus entrenamientos. ¿La razón? No soportó más a su entrenador, quien constantemente lo hostigaba por ser gay.

“Asumo que él veía ciertos desdenes de mi parte, ser amanerado quizás en algún momento, rumores que habían entre mis compañeros, porque yo nunca les oculté lo que yo era, lo que yo soy, entonces sentía mucha carga, mucha presión sobre mí (…) Hubo un roce bastante fuerte y al día siguiente del entrenamiento, llegué a mi casa, no lo conversé con nadie, y dije ‘no voy a ir’”, recordó Gabriel, hoy con 29 años de edad, en entrevista con Diario Extra.

GABRIEL
Gabriel y sus medallas ganadas.CORTESÍA

El manabita habló sobre las agresiones verbales que le propinaba el técnico:

“Me decía que me iba poner falda. Me parecía un poco denigrante que me dijera ese tipo de cosas delante de mis compañeros, los padres de familia. Por ser un deporte de contacto, siento que notaba cierta debilidad en mí cuando entrenaba, cuando (en realidad) me sacaba la m… entrenando. Nos decía también que nos iba a dar un esmalte para pintarnos las uñas”.

Por este motivo, el joven nacido en Portoviejo cambió el taekwondo por el karate do. Su nueva entrenadora lo recibió con los brazos abiertos y, a pesar de que ya tenía una base de conocimientos, sí sintió un cambio importante.

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El entonces karateka, con el uniforme de la selección de Manabí.CORTESÍA

Sin embargo, la adaptación fue corta y dentro de poco tiempo empezaron los éxitos: un campeonato abierto de la academia Jan Rugel de Guayaquil y luego vicecampeón de los Juegos Regionales y Nacionales (2008, disputados en Macas).

“Ascendí a cinturón marrón, el que viene antes del cinturón negro. A mis entrenadores nunca les importó mi identidad sexual, ellos siempre supieron que yo soy gay, nunca me denigraron, me trataron igual, me reprendían de manera loable, como lo hacían con otros de mis compañeros, nunca tuve una represión fuerte de ellos. Mis compañeros nunca me hicieron a un lado, nunca me denigraron, de la puerta del coliseo hacia dentro, éramos deportistas”, recordó. RELACIONADAS

Luego de graduarse como bachiller, Gabriel se mudó a Guayaquil por sus estudios universitarios y dejó en suspenso su prometedora carrera en las artes marciales. Luego de recibir su título de comunicador social, regresó a Portoviejo por motivos de trabajo.

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Gabriel (quinto, de izquierda a derecha) en los Juegos Nacionales en Macas, 2008.CORTESÍA

El otrora karateka, que sueña con retomar el deporte que lo apasiona en algún momento, dice que hoy en día los entrenadores no se están fijando realmente en la condición sexual de los deportistas, sino en la competitividad.“Tu condición sexual, tu identidad de género, no tiene nada que ver con lo que tienes aquí en la cabeza, o la capacidad de raciocinio, de ayudar a los demás. Lo importante de todo es ser un muy buen ser humano, tener mucha humildad y ser agradecido contigo mismo y con la vida”.Gabriel Esmeraldas

HAY AVANCES, PERO TODAVÍA FALTA

Para José Miguel Campi, periodista especializado en temas de género, a pesar de que Ecuador parece avanzar en cuanto a leyes que protejan los derechos de la población LGBTI, no necesariamente estos procesos han cambiado los imaginarios colectivos de la ciudadanía.

Sin embargo, el también docente de la Universidad Casa Grande, cree queno estamos lejos de un deporte ecuatoriano más tolerante con personas de diversa orientación sexual, y lo que hace falta es que alguien empiece a dar los primeros pasos.

“Si me preguntabas en el año 1996 si estábamos lejos de la despenalización de la homosexualidad, te hubiera dicho sí, si me preguntabas en 2018 si estábamos lejos del matrimonio igualitario en Ecuador, te hubiera dicho que sí, (…) sin embargo, esas cosas se han ido suscitando”, afirma.

AGREDIDA POR SU VECINO

XIOMARA
Xiomara Bautista practicando su deporte favorito: el fútbol.CORTESÍA

Desde que tenía 10 años, la guayaquileña Xiomara Bautista, mujer transgénero, solía jugar indoor fútbol con sus amigos. Ella integró un equipo amateur de jugadores oriundos de Vinces o que residían en esta ciudad (como ella).

“Nos invitaban a campeonatos y jugábamos en Quevedo, Babahoyo”, comenta la guayaquileña de 38 años, y agrega que durante ese tiempo, nunca sufrió ningún tipo de discriminación por parte de algún compañero u espectador, más allá de la ‘chacotada’. Es más, había otros jugadores en el torneo con su misma identidad de género.

La aficionada, que jugaba de delantera, practicó el deporte de sus amores hasta los 25 años. Hoy vive en su natal Guayaquil donde, en agosto pasado, sufrió una agresión por parte de un vecino.

“Un tipo estaba acostumbrado a molestar a personas de mi género. Tenía una amiga a la que él golpeó, agredió, pero (ella) no quiso poner la denuncia, entonces él se acostumbró a que le podía alzar la mano, como era policía, y que podía hacer lo que le dé la gana”, contó.

Luego de agredir a su amiga, el vecino también lo hizo con Xiomara, por lo que ella sí puso una denuncia en la Fiscalía y logró conseguir una boleta de auxilio. Ella comenta que sería bueno que existiesen más equipos inclusivos, como en el que ella jugó semi-profesionalmente, sin embargo, esto “se nota a leguas que está lejos”, afirma.

EL PANORAMA INTERNACIONAL

FIFA Women's World Cup 2019
Megan Rapinoe (izq.), una de las figuras de la selección femenina de EE.UU.EFE

José Miguel Campi cree que el caso de Megan Rapinoe, capitana de la selección femenina de Estados Unidos, es una referencia importante para la diversidad en el deporte

“Si yo veo que la capitana del mejor equipo femenino del mundo es una mujer lesbiana que está casada, tiene una relación monógama, y que al mismo tiempo gana todos los títulos que no ganan los hombres en EE.UU. a escala global, eso ya no es un fenómeno que se ve solo en EE.UU., es una realidad que pasa también por nosotros, porque el mundo se achicó”, explica el investigador, y agrega que las juventudes de hoy son cada vez más abiertas y tienen una visión menos local.

A Campi, por ende, no le preocupa que todavía no haya una celebridad local ecuatoriana que salga del clóset. “Sería valioso, interesante, sobre todo por el bienestar y salud de esa persona, pero importa muchísimo más que a estas otras celebridades que la gente local los siga entendiendo y conociendo”, finaliza.

Fuente: Diario Extra, Federación Ecuatoriana de Organizaciones LGBTI

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